lunes, 10 de diciembre de 2007

La nana de Isabella


La esperábamos desde hace nueve meses, en tres continentes y por tres generaciones. En este día soy yo, su tía Edna, quien escribo porque Isabella ya llegó. Hoy comienza su viaje, primera estación, Buenos Aires. La arropan Julen, mi hermano lindo ojos de sol, y Gabi, su mujer hermosa ojos de mar.

Recuerdo bien la tarde de junio en la que Julen conoció a Gabriela. Pasaba el fin de semana en Donosti y yo le había invitado a cenar a mi nueva casa, para presentarle a Txarli y reencontrar a dos de mis viejos amigos que lo adoran. Él llegó tarde y despeinado, con sus zapatillas de cuadros y su sonrisa de bribón, a decir que no se quedaba a cenar. Ante mi mirada inquisidora de hermana mayor zanjó;
- Edna, no puedo quedarme. Acabo de conocer a la madre de mis hijos.
Allí comenzaba esta historia. Su historia de amor transoceánico a prueba de distancias y temores, que desde hoy viven a tres bandas.

Por fin sonó el teléfono y desde Argentina la voz emocionada de mi madre anunciando NACIÒ llegó hasta Mozambique. Entonces lo supe. Se puede querer y extrañar a alguien a quien aún no se conoce. A esa personita recién llegada, que hace que lágrimas de emoción y añoranza campen a sus anchas por mi cara, mientras me siento inmensamente orgullosa de ser la hermana de su padre. Mi hermano pequeño, el enano-pelodecaracola-zapoquezalta-ojosenormescomoelsol, que creció y encontró su camino. Estos últimos días pienso mucho en él. En nuestra infancia, en su sensibilidad casi mágica, en su búsqueda, en su risa. Y pienso que no sé cómo agradecerle su continuo amor a raudales y el regalo que es tener a Isabella también en mi vida.

Mi padre escribió hace poco que mi madre y él trataron de educarnos en el amor y alimentarnos con sabores de libertad y respeto a los demás. Ciertamente fue la dieta más equilibrada. Julen y Gabi, por su parte, ya han comenzado a preparar a fuego lento y calentito sus propias recetas de sueños cumplidos y caminos abiertos para su hija. Para que crezca querida y fuerte, valiente y libre, alegre y generosa.

Sus abuelos maternos también me contaron, antes de que naciera, que se la imaginaban morena como su padre. Yo aún no la vi, pero la siento corriendo por mi sangre, y sigo imaginándomela, sobre todo y simplemente, FELIZ.

Boas vindas, Isabella. Cada noche voy a cantarte nanas vasco-africanas para que sueñes con lo que tú quieras.

2 comentarios:

Amaia dijo...

ZORIONAK EDNI!!! (eta Txarli), que por fin sois izeba-osaba!!! Vas a ser una izeba de puta madre, ya veras. Con todo el amor, ilusion, pasion, alegria, etc... que tienes preparado siempre para regalarnos a los demas. Y Julen, aunque no le conozco, por lo que me han contado, va a ser un aita super txapelduna!!! Zorionak tambien a los recien estrenados aitatxos. Muacks!

Aitor dijo...

No se puede decir más... FELICIDADES.