miércoles, 16 de enero de 2008

Petiscos (3)

Alba, mi sobrina subió a un cerro para mirar en la dirección en la que le dijo su madre. "Hacia allí queda África". Enfocó los prismáticos. Se concentró. Estuvo así un rato. Su madre le sacó una foto y me la mandó. La niña no dice si me vio o no. Cuando le preguntan sonríe. A esa edad son un misterio. Seductor.

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La pequeña Manuela, la hija de nuestros amigos Natalia y Nestor no viene de momento a Mozambique. El “presupuesto latinoamericano” no alcanzaba para llegar hasta aquí. A cambio se ha ido a ver a su familia en Colombia. Su madre, desde Montevideo la echa tanto de menos que a veces tiene que pensar en otras cosas para alejar el nudo de la garganta. Pero, las dos son felices.

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Casi cuatro mil familias de la zona de Nova Mandone pierden sus casas de paja y sus huertas por culpa de las inundaciones. El padre Amadeu Giovanni, lo había avisado. Denunció que las lluvias y la consiguiente subida del caudal del río Save que pasó los niveles de alerta hacía días encontrarían un camino directo para la destrucción gracias a las obras unas construcción civil que se realizaron tiempo atrás. Uno de los ministros del gobierno fue a visitar al curita para que se retractara. Él, viejo y tozudo insistió. La lluvia también.

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Edna tiene un grupo de amigas con el que forma un misterioso club de brujas. Lo llevan prometiendo meses. En el verano europeo agarrarán sus escobas y vendrán volando a Mozambique. Casi no me da miedo, creo que son brujas buenas.

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Hace frío y todo es gris, las calles huelen a colonia y perfumes varios recién estrenados, y suenan a tacones y pasos que van y vienen sin rumbo, o quizá con un rumbo tan definido, que hace que te pierdas en las calles que no miras, en las personas que se cruzan y no se saludan, en las cosas que no aprecias, porque la prisa por llegar, quien sabe donde, no deja que valores el paisaje de las ciudades superestructuradas, que también tienen su encanto si te paras a observar a las personas que las habitan...” Así comienza el mail que recibimos de Silvia, la amiga que me ofreció su mano para dar los primeros pasos en Pemba. Sobrevivió al susto aéreo y ahora está en Europa. Se le echa en falta.

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Lo leí en el Notiçias de Maputo. Sudáfrica ha expulsado en un mes ha 85 mil trabajadores mozambicanos sin papeles. La mayoría trabajaba en el campo para capataces blancos. Es una práctica habitual. Los terratenientes les dan trabajo y poco antes del día de paga llaman a la policía para denunciar la existencia de “inmigrantes ilegales”. La policía los detiene y los expulsa en masa. Aquí hay trabajo, amigos de Amnesty.

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NOTA: Para los despistados (que siempre son más que las despistadas) que aún no lo hayan visto, decirles que a la izquierda tienen un apartado que pone "Fotos". Clicando donde dice "con una camarita que me regalaron" podrán ver un montón de ellas. De aquí y de otros países. Que lo disfruten.

1 comentario:

Natalia dijo...

La pequeña Manuela conspirará contra la "economía latinoamericana" y guardará todos sus centavos para llegar hasta ustedes. Y nosotros la respaldaremos.
Y dice que quiere llegar, a como de lugar, porque los extraña. Porque su "tia Edna" la llevó (en plan de chicas) a una peluquería en Pocitos a cambiarse el "look" y, porque su "tío Carlos" le regaló su tesoro más preciado antes de partir, para atrapar el mundo en imágenes.
Y dice que quiere llegar porque aún no logra imaginar el continente negro.
Y nosotros tampoco.

Montevideo los extraña.