martes, 27 de mayo de 2008

Lo más espectacular

Hicimos dos horas y media de carretera para ir a verte. Estábamos un poco nerviosos, pero felices de que al fin tuviéramos noticias tuyas. Cruzamos la frontera de Mozambique con Sudáfrica. Ese mismo día la oficina de la Agencia de Cooperación Española había recomendado no ir, ya que había una explosión de xenofobia contra todos los extranjeros pobres, y estaban apedreando los coches con matrícula mozambicana. Esto lo supimos al regresar el domingo a Maputo. De todas formas, hubiéramos ido igual. Saber que contigo todo iba bien era lo más importante para nosotros.

La situación social realmente estaba muy grave, pero para cuando tú leas esto otras muchas cosas habrán sucedido en este mundo cruel y hermoso. Nuevas amenazas, nuevas conquistas de espacios de felicidad, revoluciones y contrarrevoluciones, luchas, hambre, injusticias. Y conocerás otras personas que entregarán su energía para poder alcanzar un mundo más habitable, menos inhumano, más justo… Es la historia eterna. Nadie se libra de ella. Tampoco tú te librarás. Es más. No te quedará otra que participar en la construcción de ese presente que ahora desde aquí es un futuro que yo apenas consigo imaginar.

Después nos fuimos a un lugar absolutamente espectacular. Un espacio natural que era como pudo haber sido la tierra milenios atrás. No se veía ningún cable eléctrico, ninguna construcción hecha por el ser humano. Y ante nuestros ojos atónitos se paseaban elefantes gigantescos, jirafas bellísimas, impalas frágiles y rápidos… Estábamos en un sitio llamado Kruger, un Parque Nacional donde los animales salvajes campaban a sus anchas. Una manada de rinocerontes se asustó y amenazó con envestirnos. Junto a un río vimos cómo un enorme cocodrilo de más de cuatro metros salía a la orilla, mientras quieto como una roca, un hipopótamo con su cría apenas bostezaba. Nos miramos fijamente a los ojos con los antílopes. Las cebras se paseaban con sus pijamas junto a los ñus. Un águila sobrevolaba nuestras cabezas. A lo lejos un leopardo. Monos baboom. Entre la maleza dos chacales. Y de pronto frente a nosotros, a escasos metros, una manada de leones jóvenes reposaba tumbado al sol de la tarde de la savana. Estábamos impactados, impresionados, felices de poder ser testigos de tanta belleza.

Y ¿sabes? Sin embargo no se nos quitaba de la cabeza la escena más espectacular de todas las que vimos ese fin de semana. La más impactante. La que más nos emocionó. La ecografía que nos permitió ver esos seis centímetros de criatura que ya pataleaba con energía y escuchar ese latido de corazón rápido y fuerte. Un corazón que crecerá. Al salir de la consulta, tu mamá y yo nos abrazamos.


12 comentarios:

Amaia dijo...

Sencillamente emocionante.

AK47 dijo...

hasta la ecografía es roja.... de casta la viene al galgo.
Un abrazo.
Aitor

vesna kostelich dijo...

saludos y felicitaciones.
Karlos: el blog es precioso.

Anónimo dijo...

simplemente felicidades

Ana dijo...

Que podamos verlo/a estando al otro lado del mundo y dentro del vientre de la mujer más feliz del planeta... ¡Qué ganas de abrazaros a los tres!

Mamen dijo...

Os leo siempre que puedo. ¡Muchas Felicidades! Emocionante entrada. Precioso todo lo que describes.

dispersa dijo...

tienen un gran espiritu y mucho valor.

mi amor, mi pareja estar�a alli,yo no se ..

Festejo e fruto de un amor tan inmenso.

y los sigo leyendo desde BS AS

nekane dijo...

Qué romántico eres, ché!
Mejor así, qué duda cabe!
Un abrazo.

Jorge Menendez dijo...

Hola!!!!!!!!!!
Me alegro mucho que el embarazo vaya muy bien.

Un abrazo desde Asturias,

Jorge

Anónimo dijo...

pitxintxus!!!!!
(ya está, es todo lo que tenía para aportar en un momento así)
muxuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu
maider

itxaso dijo...

Os seguimos de cerquita a los tres...me emborracho de felicidad todos los dias sabiendo que somos uno mas en esta familia de locos...todo mi amor.

Aizpea dijo...

Muxu haundi-haundiak hirukote polittenarentzat... ZAINDU! Bikote ausarta.