martes, 19 de febrero de 2008

Hoja de calendario

El día termina. El calor del final de la tormenta empapa el sueño. Cerramos los libros y los ojos. La luz se apaga. Últimas frases. Planes y estrategias. El trabajo no cabe en la cama. Los amigos sí. A lo lejos se escucha el oleaje del Índico y ritmos de ceremonias prohibidas para nosotros. Buenas noches.

Me cruzo sobre un puente con antiguos conocidos. De esos que se quedaron en el camino, por desencuentros o malos entendidos. Y nos hablamos en portugués. Y nos gesticulamos con toda la cordialidad que da el frío del pasado. Y nos deseamos buen camino en caminos diferentes. Desde el otro lado del río, ciertas mujeres me miran como si nada hubiera pasado más que el tiempo. Unas piden disculpas y no les creo. Otras me miran con ojos tiernos de despedida.

Mi padre dirige una orquesta y envejece hecho un chaval. Mi hermana me saluda desde un globo, camino al centro del mundo. Un baobab se estira para saludarla. Me arrasco el pecho.

Giro sin darme cuenta y otros amigos se ríen de verme en Cádiz y en Rentería y Edna me mira de reojo sabiéndose linda a mis ojos y a los ojos de otros a los que miro de reojo. Y entonces un hechicero me abraza en una explosión de carcajadas mientras navegamos en un dhow gigante por una avenida del centro de Montevideo donde mi amiga Felicidad disfruta de su nieta y me la muestra orgullosa y Fede canta un tango con sabor a chimenea encendida a la entrada de la oficina de Amnistía Internacional. El pecho me escuece. Natalia me abre la puerta y cientos de ojos mozambicanos me observan entrar en la habitación donde enrredado en el traje de novia que es la mosquitera
me despierto sudando mientras me arrasco.

Abro los ojos y veo que una pequeña araña se va después de haberme dado un mordisco de buenos días en el pecho.

Voy a la ducha. Feliz y temeroso de vivir en África.

3 comentarios:

Koldo dijo...

Es una profunda delicia abandonar la lectura diaria de la prensa mayoritaria (jaula de grillos, frivolidad,...) y lo que casi siempre supura para acudir y disfrutar con "mozambiqueando" Gracias por contar tanta vida. ¡Felices sueños compas!

Koldo

mahaya dijo...

Gracias por tu sueño.

Federico dijo...

karliños!!!!!!! ke pena de arañita que terminó con tu sueñito...
maiderkoro